El
Intel Core i7-660UM, basado en la arquitectura
Arrandale, fue en su día una CPU muy interesante para dispositivos móviles. Hubo un tiempo en que este procesador llamaba la atención. Fabricado con el entonces avanzado proceso de 32 nm, sentó las bases para los ordenadores portátiles de bajo consumo.
Este procesador se ubicaba en el segmento i7 para soluciones móviles. Su principal virtud era la capacidad de permitir una larga duración de la batería. Los usuarios se beneficiaban de una mayor flexibilidad, especialmente en los viajes largos. La tarjeta gráfica integrada Intel HD Graphics Ironlake también ofrecía suficiente potencia para las aplicaciones cotidianas.
Incluso dominaba de forma fiable las tareas multimedia básicas. Con 4 MB de caché de nivel 2, garantizaba un funcionamiento fluido del sistema. Estaba dirigido a usuarios que buscaban un buen equilibrio entre movilidad y una potencia de cálculo adecuada. Este modelo fue una opción realmente sólida para su época.
Demostró de forma impresionante lo que era posible con una fabricación de chips eficiente.
- Alta eficiencia energética
- Gráficos integrados para el uso diario
- Potencia de cálculo adecuada para uso móvil