El
AMD GX-222GC representó una solución notable. Este procesador, basado en la arquitectura
Temash, fue especialmente diseñado para su tiempo. Integraba una unidad gráfica AMD Radeon R2E directamente en el chip. Esta combinación fue ventajosa para la construcción de sistemas compactos. Así, las pantallas podían controlarse incluso sin una tarjeta gráfica separada.
Se fabricó utilizando el entonces moderno proceso de 28 nm. Esto contribuyó a una sólida eficiencia energética en este modelo. Se utilizaba con frecuencia en clientes ligeros o pequeños PCs industriales. Pudimos observar con qué fiabilidad realizaba allí sus tareas. El procesador ofrecía una base fiable para aplicaciones integradas.
Con 1 MB de caché de nivel 2, soportaba eficazmente el procesamiento de datos. Se disponía de un ancho de banda de memoria máximo de 13 GB/s. Esto era perfectamente adecuado para la mayoría de los casos de uso previstos. El
AMD GX-222GC fue una sabia elección para muchos dispositivos especializados.
- Gráficos AMD Radeon R2E integrados
- Eficiencia energética gracias a la fabricación de 28 nm
- Ideal para sistemas compactos e integrados
- Base fiable para aplicaciones especializadas